Las grasas, también llamadas lípidos, forman parte de una alimentación equilibrada y desempeñan distintas funciones en el organismo. Aunque un consumo excesivo de determinadas grasas puede influir en el equilibrio nutricional, no todas las grasas son iguales.
Priorizar las grasas insaturadas
Las grasas aportan energía al organismo y algunos ácidos grasos participan en diferentes funciones celulares.
En el marco de una alimentación equilibrada, suele recomendarse priorizar las fuentes de grasas insaturadas, presentes por ejemplo en:
aceite de oliva,
aceite de colza,
frutos secos,
pescado graso.
Por otro lado, se aconseja moderar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, presentes en determinados productos ultraprocesados o alimentos grasos de origen animal.
Variar las fuentes de grasa y consumirlas en cantidades adecuadas forma parte de una alimentación variada y equilibrada.