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Cómo combatir los cambios estacionales

La fatiga es un concepto complejo. La fatiga puede darse después de un esfuerzo sostenido y, en estos casos, se considera normal, pero también puede ocurrir en ausencia de cualquier esfuerzo. A veces ocurre que después de las vacaciones, ¡estás más cansado que antes de irte!

 

Fatiga con múltiples causas

Muchos factores pueden causar fatiga: esfuerzo excesivo, dieta desequilibrada, estilo de vida deficiente, sueño insuficiente....

La fatiga, a veces puede explicarse por un estilo de vida poco saludable. Una dieta demasiado rica en grasas o azúcar, el exceso de alcohol o la falta de vitaminas pueden perturbar el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Además, la falta de ejercicio físico ralentiza la oxigenación de nuestros órganos, provocando una acumulación de toxinas. Y no debemos olvidar que el estrés y la falta de sueño agotan nuestra capacidad de recuperación.

En muchas ocasiones, sobre todo en mujeres y atletas, la falta de hierro puede ser la fuente de una mayor fatiga, debido al aumento de la pérdida de hierro, especialmente durante la sudoración o la menstruación en las mujeres. Sin embargo, el hierro forma parte de la composición de la hemoglobina, que transporta el oxígeno a los tejidos y, por lo tanto, desempeña un papel clave en la oxigenación de estos últimos.

El exceso de peso, en general debido a una nutrición desequilibrada o excesiva, puede ralentizar los procesos del organismo y producir fatiga, especialmente si se asocia con una vida sedentaria.

 

Cambio de estación y falta de luz

Hay dos estaciones del año donde los casos de fatiga aparecen con más frecuencia: otoño y primavera. Cuando aumenta la luminosidad, los días son más largos y aparece la floración, es entonces más habitual estar cansados. Estas faltas de energía temporal no tienen importancia, pero deben tomarse en serio cuando persisten en el tiempo y debe consultarse con el médico. Para algunas personas, especialmente los ancianos, la fatiga persistente puede afectar significativamente su calidad de vida, especialmente durante el invierno.

La fatiga estacional durante el invierno se estudia cada vez más, y ahora sabemos cómo controlarla e incluso prevenirla, especialmente a través de la fototerapia. Este estado de fatiga puede incluso extenderse y llevar a una verdadera depresión estacional.

En caso de depresión estacional, un programa especial de luz llamado "luminoterapia" ha demostrado su eficacia. Ahora se utiliza en algunos casos como medida preventiva, según el concepto: por lo tanto, es mejor reaccionar a tiempo para recuperar toda su energía rápidamente.

 

Vitaminas contra la fatiga

Complementar la dieta con vitaminas se ha demostrado eficaz para mejorar el cansancio, sobre todo en dietas desequilibradas que no las aportan en cantidad suficiente. Son esenciales para el mantenimiento de nuestro cuerpo y generalmente actúan en dosis bajas. Con algunas excepciones, deben ser suministrados por los alimentos, porque nuestro cuerpo es incapaz de sintetizarlos.

Aunque parezca imposible, a veces observamos niveles demasiado bajos de algunas vitaminas o minerales. Este es el caso particular de la deficiencia de vitamina D, que a veces se encuentra en nuestras latitudes en personas jóvenes o mayores, especialmente durante los meses de invierno debido a las condiciones de poca luz. Lo mismo ocurre con la deficiencia de hierro, que puede causar fatiga severa en las mujeres, y debe buscarse en las mujeres que se quejan de fatiga anormal.

 

Fitoterapia para ayudarle a recuperarse

En casos de fatiga persistente o recurrente, el uso de plantas medicinales ha demostrado ser eficaz para mejorar nuestra forma física. Aquí hay algunas soluciones naturales para ayudar a su cuerpo a adaptarse mejor a los cambios de las estaciones o a las condiciones de luz.

  • Angélica (Angelica officinalis o archangelica): Un verdadero regalo de los ángeles, la angélica es una planta casi universal. Ayuda a resistir mejor las agresiones externas y a aumentar la resistencia del cuerpo. Reconocible por su gran tamaño, produce flores en verano, de julio a septiembre. Es imprescindible recoger las hojas y las flores en verano, cuando están frescas. Secas, pierden sus propiedades. La Angélica está disponible en cápsulas, pero también puede ser consumida como extracto líquido o en infusión.
  • Avena: Es un remedio soberano contra la fatiga. Rica en vitaminas, minerales y proteínas, la avena es un excelente tónico para los convalecientes. Aumenta la resistencia, reequilibra el sistema nervioso y promueve el sueño. En nuestras regiones, la avena se cultiva en el campo y se utiliza como alimento para el ganado. Cosechada en verano en la época de floración, se utiliza toda la planta, desde las semillas hasta las flores.
  • Ginseng (Panax ginseng): Utilizado en Asia desde hace miles de años, es una planta con muchas virtudes. Estimula la vitalidad y restaura la energía. Te ayudará a aumentar tus capacidades físicas, así como tu rendimiento intelectual. Planta perenne, es su raíz voluminosa, de color amarillo claro, la utilizada por sus propiedades medicinales. Puedes encontrar esta planta en la farmacia en forma de cápsulas.

 

¡Algunos consejos!

Pequeños cambios en nuestra vida pueden ser suficientes para reducir la fatiga y darle un impulso.

  • Bebe mucho: Bebe de 1 a 2 litros de agua al día, o mejor aún, infusiones de hierbas con efecto tonificante. Por la mañana, al levantarnos, podemos exprimir un limón en un vaso de agua tibia para llenarlo con vitamina C, la energizante número 1. Por otro lado, evita cualquier exceso de café o té.
  • No te prives de frutas y verduras: Ricas en vitaminas, proporcionan antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo y son ricas en minerales como el calcio, el potasio o el magnesio. Sin embargo, es mejor evitar los alimentos dulces.

 

¿Sabías que...

¡Tome el control de tu fatiga!

Dormir regularmente es crucial. Con este fin, evita las cenas abundantes, especialmente a una hora demasiado tarde, que podrían perturbar el descanso nocturno. Durante el día, haz ejercicio regularmente. Caminar, nadar o andar en bicicleta son actividades efectivas para volver a ponerse de pie. Finalmente, reduce tu actividad a partir de las 17h ya que podría perturbar tu sueño. Elije actividades suaves y ejercicios de respiración que te ayuden a relajarte.